Reflexiones del inicio de la semana

Creo que sería capaz de señalar la mayor parte de las cosas que hacen que una persona me guste, que hacen que quiera pasar más tiempo con él o ella. Mirando a mi alrededor soy consciente de que algunas se repiten en todos aquellos que alguna vez he tenido cerca. Otras, son propias de cada persona. Las más, se repiten con frecuencia, aunque no con unanimidad.

Esos pequeños o grandes detalles son los que con tiempo y dedicación pueden hacer que considere amigo a esa persona, o que me enamore, o que simplemente le quiera hasta la locura sin querer compartir mi cama. Me gusta pensar en esas cosas, y me gusta creer que, en general, las sigo apreciando incluso cuando la relación que nos unía se ha roto, olvidado, enfriado o lo que sea.

A veces es así. Otras no. Y a veces me doy cuenta de que aunque siga manteniendo una relación con esa persona, ya no me gusta lo que me atrajo de ella. Igual ya no me parece encantador que siempre sepa reconducir la conversación, o me pone de los nervios que siempre tenga algo que decir. Del mismo modo, cosas que no me gustaban pueden convertirse en virtudes.

No sé por qué ocurre esto. Ni cuál es el proceso por el que ocurre. Ni siquiera en qué momento vuelve a invertirse el proceso y adoro que haya leído los mismos libros que yo, o que sienta la necesidad de explicarme las cosas como si tuviera 3 años. Sólo sé que ocurre. A veces el proceso es consecuencia de un cabreo gordo que al diluirse en el tiempo deja al descubierto las virtudes del otro una vez más. Pero esas veces son más fáciles de analizar. Lo que me interesa es saber por qué ocurre lo que ocurre cuando no hay factores externos que influyan.

¿Alguna idea?

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7 Respuestas a “Reflexiones del inicio de la semana

  1. Boah, ni puta idea, a ver quien se mete en esa cabeza tuya.

    De todos modos suele ser una mezcla de instinto y error. Me explico: Hay gente que instintivamente no te cae bien, y hay comportamientos que has visto en la gente que sabes que definitivamente no te molan.

    Los instintos se van afilando, las experiencias buenas y malas se van acumulando.

    Por eso dicen que cuanto más viejo, más pellejo. Te conoces más, conoces más los comportamientos tóxicos, y sabes a priori que es lo que no te gusta o lo que no va a funcionar. Con lo que eres mucho más selectivo con la gente que te rodea, y no te digo ya nada con la pareja sentimental.

    Porque una de las cosas más valiosas que trae la vejez es aprender que la gente no suele cambiar, y la más importante con diferencia: Que no se puede cambiar a nadie a no ser que esta persona quiera.

    Toma perífrasis para no contestarte a nada :D

  2. Puede tener que ver con la predisposición de los demás hacia uno mismo. En general, tanto tiene cada cual para ofrecer, pues tanto vale. Pierde puntos cuando puede dar y no lo hace, cuando reacciona en lo que cada uno considera su contra y no su beneficio. O simplemente, no como uno quiere o considera adecuado.

    Otra opción son las expectativas. Uno se imagina que fulano es de tal y tal manera, y cuando descubre que no es así, se cabrea y se siente desengañado. De la capacidad histriónica de cada cual depende que el desengaño se experimente como traición, como decepción o como simple reajuste en la imagen ajena.

    También depende el asunto del momento personal de los implicados. Por ejemplo, la persona plácida y serena que tan bien nos encajaba en su momento, puede ser percibida como un plasta aburrido cuando andamos en busca de emociones fuertes. Superada la crisis, quien solamente sabe aplicar tiritas emocionales, puede pasar de referencia imprescindible a coñazo obsesivo. La propia tendencia a categorizar a los demás, influye poderosamente en el asunto.

  3. Los dos abordáis el mismo proceso: el de que algo que me gustaba deje de gustarme. Y estoy de acuerdo en vuestras explicaciones. Pero lo que más me interesa, y quizás no lo he sabido explicar, es por qué ocurre el proceso contrario. ¿Por qué volvemos a apreciar cosas que primero amamos y luego odiamos?

  4. Es posible que la respuesta tenga algo que ver con los ciclos vitales de cada cual. Molecula lo ha explicado maravillosamente bien.

    De todas formas no te preocupes tanto. A veces intentar buscar una explicación racional para algo que no depende de la razón es algo baldío y te resta tiempo y espacio para disfrutar de ello.

    Dicho lo cual, ahora toca la reflexión metafísica, que hace mucho que no me embarco en ninguna: el amor y el odio están relacionados de la misma manera que el dolor y el placer. Pasar de uno a otro es pasmosamente sencillo.
    Algunas veces las estrellas se alinean y da la casualidad que la que está mirando por el ojo de esa aguja eres tú. Y a veces no. Se puede explicar por qué las estrellas son capaces de alinearse, pero es más complicado hacerlo con las razones que están detrás de que lo hagan en ese preciso momento y de esa manera, ni de que seas tú la que sea testigo de ello. Y aunque intentar bucear y autodescubrirse es hermoso, a lo mejor tampoco merece tanto la pena darle una respuesta racional a esa pregunta que planteas sino disfrutar de todo el proceso ;)

    Un besazo.

  5. Ear: Molécula ha explicado muy bien, igual que lo ha hecho el Capi, uno de los dos posibles caminos. Y es quizás el más fácil de explicar, porque nos pasa continuamente y al ser motivo de decepción o daño hacia alguien, tendemos a analizar más ese tipo de comportamientos.

    Respecto a que el camino en cualquier sentido no dependa de la razón difiero completamente. Otra cosa es que yo no sea capaz de explicar en este momento que procesos me llevan allí, pero estoy segura de que existe una explicación para ello.

    Y conocerlo no le quita ni un ápice de belleza o de disfrute al proceso.

  6. Supongo que al hecho de que aprecies algo que en algún momento odiaste es difícil darle una explicación. A veces creo que depende de tu estado de ánimo, de las experiencias vividas entre medias. Sé a lo que te refieres: de repente te das cuenta de que algo, por lo que te alejaste de alguien, ya no temolesta tanto e, incluso, te gusta. El ser humano es complicado pero, al mismo tiempo (y copiando un anuncio): El ser humano es maravilloso. Nuestras contradicciones son parte de nosotros y debemos aceptarlas, incluso si no las entendemos.

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