Archivo de 30/10/08

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El traumatólogo y la traumática experiencia

Octubre 30, 2008

Pues acabo de volver del otro médico, y esta vez la resonancia se veía bien, sin problemas. Sí, al parecer me rompí parcialmente el ligamento, y por eso no me he recuperado del todo y sigo teniendo líquido donde no debería, pero debió ser pequeña y ya ha soldado. O eso dice él.

Así que nada de quirófanos y aprender a caminar de nuevo. Ya puedo hacer algo de deporte, sin pasarse y sin forzar, y seguir con mi vida normal. Y si no me molesta más, olvidarme de la rodilla. Y si sigue dando la lata, volver después de navidades.

Buen día de médicos. Lástima que esté tan cansada. Y para rematar, mi portátil llegará antes de lo previsto. Qué gusto de día, a ver si sigue igual lo que queda…

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Adiós a la edad del pavo (y el pollo)

Octubre 30, 2008

Acabo de llegar de la primera de mis citas médicas de hoy. La nutricionista. Harta de probar millones de dietas sin más resultado que el odiar al espejo y la balanza, y los consiguientes excesos postdieta de la desesperación, mi madre me habló de un método nuevo. Nuevo para mí, que ya había oído hablar de ello. Así que fui y me sometí a las pruebas que me mandaron, a saber, un análisis de los genes que intervienen en el tema del peso y un análisis de intolerancias alimentarias.

El objetivo del primero era descubrir si existía alguna predisposición genética al sobrepeso, y cuál era. Y la hay. Tengo 4 genes conflictivos (pero a cambio la parte de la glucosa está perfecta) que me provocan aumento del IMC, riesgo de hipertensión, riesgos cardiovasculares y la inflamación de las células adiposas (lo que hace que pueda perder 200 gramos y 2 tallas porque la cantidad de grasa que tengo no es la misma que parece que tengo). Así que, poca sal, ejercicio aeróbico diario (caminar, nada de matarse en el gimnasio), omega 3 para controlar el colesterol y seguir a rajatabla las indicaciones del segundo análisis.

Éste te indica que alimentos tienes prohibidos, no por su contenido calórico o graso, sino porque tu cuerpo no los tolera.¿Y qué pasa si no los tolera? Pues que no vas a adelgazar nunca comiéndolos porque, por ejemplo, su ingesta provoca una serie de respuestas en mi sistema nervioso que hace que, al final, las células adiposas se hinchen más. Y aquí han venido las sorpresas, porque que me digan que no puedo comer patatas es algo a lo que estoy acostumbrada, sea por lo que sea. Pero me han quitado una serie de alimentos básicos en mi dieta, como las cebollas, las zanahorias, la soja (adiós a la comida japonesa) y, sobre todo, el pollo y el pavo.

Vamos, que años hinchándome a pechigas de pollo a la plancha para que ahora me digan que lo que tengo que comer es un buen solomillo de cerdo… Pero sin aceite. Ni de girasol ni de oliva, que son otros de mis alimentos prohibidos. Y esto sí que me va a complicar la vida un tanto, porque… ¿alguno conoce un restaurante en el que pueda llevar su propio aceite para que le cocinen con él?

De momento estoy haciéndome a la idea de que mis últimas dietas estaban, según estos análisis, condenadas al más absoluto de los fracasos desde su concepción. Y deseando echarme para el cuerpo uno de esos solomillos que tanto bien me van a hacer, la verdad.

Y sí, estoy animada, porque intolerante o no, lo del estudio genético ha contestado muuuchas preguntas de hace muchos años.

Con suerte esta tarde el traumatólogo irá igual de bien.