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Marzo 3, 2009Que yo me levante de buen humor no es algo que ocurra todos los días. Afortunadamente mis gatos no se molestan por mi falta de sociabilidad mañanera, pero cualquier otro ser humano acabaría por tirarme algo a la cabeza a la semana, más o menos. Y lo peor es que cada vez que lo consigo, lo de levantarme sonriendo y bailando, pasa algo que me lo fastidia antes de las 12 de la mañana.
Llevo dos días llegando tarde al trabajo. Ayer, por un atasco inesperado del que la radio no dijo ni mú. Hoy, por un cúmulo de circunstancias absurdas. Llevo ya varios años bajando al trabajo con la misma combinación de medios de transporte público, y he acabado por cogerle el truco a los horarios. Así que salgo con el tiempo milimetrado para no aguantar esperas entre uno y otro. Hasta que pasa algo. Hoy he llegado al Metro y el bonometro no me funcionaba. Así que a esperar el cambio de billete. Y he perdido el metro, claro. Ya llegaba con el tiempo muy justo para el tren, pero al ir a pasar por los tornos… ¡sorpresa! el abono tampoco funcionaba. Otro cambio, otra espera y otra pérdida. Y claro, cuando he llegado a Atocha y he salido a la calle el bus se estaba yendo… resultado, 10 minutos más tarde de mi hora tope entraba en la oficina. Ah sí, y el bonobús tampoco funcionaba… ¿cuál es la probabilidad de que fallen 3 billetes distintos el mismo día?
En los últimos días he hecho algunas compras por Internet. Cosas objetivamente inútiles pero que quería desde hacía tiempo. Porque de un tiempo a esta parte he decidido no comprarme casi nada de lo que creo querer en un primer momento. Lo dejo fermentar, y a los meses decido. Y funciona. En la cuneta he dejado algunas de esas cosas que crees querer pero que luego no echas en falta. Hoy, sin embargo,por fin he pedido a Amazon algo que mis estanterías y mi DVD echaban de menos. Algo que me va a hacer disfrutar muchas horas. Un joya.
Y mi régimen anda solo regular. Me da que me he estancado un poco este mes. Suele pasar, según parece, pero la bronquitis del mes pasado ya me fastidió la media, así que muy feliz no ando con el tema. Sin embarg, no hay que desesperarse.
¡Hola, Tindriel!
Gracias por pasarte por el blog y participar tan activamente.
Yo ya me temía que nadie se animaba
Un saludo.
PD: añade a tu régimen una hora de baile loco, si no adelgadas al menos te ríes un rato
¿Has comprobado si la probabilidad de que te fallen los tres billetes es proporcional a la cercanía de algún imán del bolso?