El camino más fácil

Ayer fui a la fiesta de aniversario de la empresa que me paga por corregir faltas de ortografía. La verdad es que no tenía muchas ganas de ir en un principio, pero lo pasé bien. Muy bien, de hecho. Buena comida, buena bebida y buena compañía, que es algo más raro que todo lo anterior. Y no porque la gente de mi trabajo no sea agradable, que lo son aunque con excepciones, sino porque habitualmente no suelo alternar con ellos. Sin embargo en los últimos tiempos me he acercado algo más a algunos de ellos, y uno de los resultados visibles ha sido que llegué a casa cerca de las 5 de la mañana.

Bailamos, bebimos, reímos y hablamos. Y lo hice con gente con la que nunca hubiera creído que lo haría (como 2 diputados del PP cuyo nombre obviaré). Y disfruté de la noche. Hacía mucho que no salía en ese plan, y la verdad es que lo pasé en grande. Posiblemente no podría hacerlo todos los fines de semana (nos hacemos mayores). Pero sí de vez en cuando.

Gran parte de la noche la pasé en compañía de J.L. Profesor universitario, había sido invitado al evento por una compañera de trabajo, que aludía a él como “su fuente”. Sobrenombre con el que se quedó toda la noche, el pobre. Hablamos de literatura, de cine, de sus clases, de cómics, de periodismo… Fue divertido, y extraño.

Me caía bien, me parecía un chico muy agradable y educado, con una buena conversación. Físicamente es normal, incluso algunas dicen que es “guapete” (que debe ser el equivalente al “tiene una gran personalidad” de los chicos). Pero pasaban dos cosas extrañas, de las que no pude evitar fijarme mientras hablaba con él. La primera, que no había chispa, no había electricidad. Estuve muy cómoda con él, quizás demasiado cómoda.

La segunda es algo más difícil de explicar. Supe que podía gustarle en cuanto le vi, y hablar con él durante 10 minutos me ratificó en esa sensación. Porque me recordaba mucho a 2 personas con las que compartí algo (con uno una relación, con el otro un tonteo). Y no solo físicamente, compartían un cierto aire. Y en cuanto le vi supe qué cosas debía decir para gustarle, cómo debía comportarme. Y lo hice. Y le gusté. Sé que le gusté. Y sé cuáles son los siguientes pasos que debería dar para atraparle. Y sé que sería perfectamente capaz de mantener una relación con él, y aprender mucho y, quizás, incluso llegar a quererle. Pero no lo voy a hacer.

Y no lo voy a hacer porque es demasiado fácil. es otra vez lo mismo. Es recorrer de nuevo un camino en el que ya he estado. Hacer las mismas cosas y saber qué hacer en qué momento para que todo vaya sobre ruedas. Y eso le quita todo el misterio, la emoción, a la historia. Y yo necesito algo de eso. Quizás a la larga sea mejor lo tranquilo, pero al principio siempre hay que tener un poco de emoción y aventura en tu vida.

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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Una respuesta a El camino más fácil

  1. Imperator dijo:

    Perel decía que tenemos que mantener un poco de nuestra pareja desconocido para mantener la excitación. Que muchas veces tratamos de fusionarnos y eso acaba destruyendo el romance. Y creo que tiene razón.

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