Ley y justicia

Todos tenemos un momento de nuestra vida en el que aprendemos la diferencia entre esos dos términos. No sólo en el sentido semántico, sino en cuanto afecta a la realidad en la que nos movemos. Por definición, una ley debería ser justa, por cuanto trata de garantizar un entorno social libre de peligros, riesgos e, incluso, de maldad en el que desarrollarnos. Y, sin embargo, muchas veces no es así. Hay leyes injustas, excesivas. Y hay aplicaciones de otras que sobrepasan los límites racionales del sentido común.

Yo tenía 12 años cuando aprendí aquello. Era el año 1989 y estaba viendo el telediario con mi padre, mis tíos y mis primos en la casa que en aquel entonces ellos tenían en Pozuelo. No recuerdo si fue la primera noticia del día o la última, pero aún recuerdo el montaje de vídeo con el que se presentó. Se trataba de la liberación y exoneración de todos los cargos de los llamados “Los 4 de Guilford”. Yo no entendía qué pasaba ni por qué la liberación de cuatro presos causaba tanto revuelo, así que pregunté y escuché toda la historia de boca de mi padre.

No sólo comprendí que la aplicación de las leyes podía dar lugar a situaciones injustas, sino que, además, la Justicia perfecta no existía, porque crearla, administrarla y velar por ella era algo que estaba en manos de hombres y mujeres imperfectos, como todos, sujetos a sus propios humores, valores, convicciones y deseos.

La Justicia, como búsqueda de una adecuada reacción a las acciones emprendidas por los individuos, se basa en una serie de construcciones mentales y legales. Su aspiración de perfección está inevitablemente abocada al fracaso desde el mismo momento en el que se sustenta sobre unas premisas creadas, y por lo tanto falibles, y que no son universalizables. Sin embargo, todos seguimos anhelando encontrarla, hacer que funcione. Seguimos depositando nuestra esperanza en ello. Y a veces, cuando ocurre, cuando la Justicia triunfa, es hermoso.

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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Una respuesta a Ley y justicia

  1. capitannapalm dijo:

    Cualquiera que tenga un poco de sangre irlandesa en vena , aunque sea adoptada, sabe muy mucho, la diferencia entre ley y justicia.

    Y que esta gente haya podido olvidar trillones de agravios y nosotros no, tiene dos cojones como dos gavillas.

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