Respirando

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Esto es lo que se veía desde el barquito que fue mi hogar durante una semana el último día que estuve allí. Naturaleza, una tierra hermosa y cuidada, barcos, buzos, peces que siguen la embarcación y que no se asustan cuando te sumerges con ellos… Tranquilidad, mucha calma y desconexión del mundo real. Un paraíso del que me ha costado despegarme más de lo que pensaba. La última noche, bebiendo mojitos junto a una hermosa cala, me sentía completamente en casa, como si mi vida y mi trabajo en Madrid no fueran sino recuerdos vagos de una vida anterior.

Y qué decir de las inmersiones. Maravillosas. Lugares llenos de vida, de actividad, de cosas por aprender. Porque no era solo aprender a distinguir meros, obladas o castañuelas. Sino ver a las julias pelear sin hacerse daño, a las anguilas jardineras esconderse en los bancos de arena, al cangrejo ermitaño más pequeño que yo he visto buscar protección entre conchas y restos que le iban demasiado grandes o nadar en un banco de barracudas. He disfrutado cada una de las inmersiones, porque cada vez era algo nuevo, porque aprendías cosas nuevas, porque descubrir espacios sin más interferencia que la de tu compañero es algo que no se puede pagar, y que por desgracia no se puede lograr siempre (me estoy malacostumbrando a bajar con muy poca gente).

Y sin embargo, a mi vuelta a Madrid descubrí que esta ciudad aún puede sorprenderme con cosas hermosas. Como la serenata escuchada junto a Earendil el martes en un muy agradable restaurante del centro. Clarinete, saxo, dos contrabajos, bongos, guitarra y dos acordeones que paralizaron la calle durante un buen rato gracias a sus buenas interpretaciones y su buen humor. Un tesoro oculto en nuestras calles que te hace sonreír y disfrutar.

Pero no sólo eso, sino los amigos de siempre que están allí para compartir sus vidas contigo y darte Red Bull cuando lo necesitas, para echar unas risas y buscar sonrisas. Y los nuevos, que te sorprenden cuando les conoces un poco más cada día.

Han sido, están siendo, unas buenas vacaciones. De las mejores de mi vida. Porque estoy haciendo lo que quiero y cosechando frutos sembrados con cariño y paciencia.

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
Esta entrada fue publicada en Metamorfosis, Mi vida. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Respirando

  1. Cassandra dijo:

    Me alegro mucho de todo ello, que sigas mucho tiempo así 😉

  2. franciscoaranguren dijo:

    Un lugar precioso. Dentro del agua hay un mundo de silencio. Me alegro que tu vuelta haya sido agradable y el descanso provechoso.

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