A 1.000 rpm… o más

No paro ni un minuto. Lo cual es bueno… dependiendo de cómo se mire. Además del trabajo habitual sigo colaborando en una revista escribiendo sobre vacas, cerdos, ovejas y champiñones. Y todo aquello que se les ocurra. A veces es divertido, otras, las más, es simplemente un trabajo mecánico. No pagan mal, aunque no puedo decir que lo hagan pronto. Es quizás la parte que más me preocupa cada vez que pienso en decir sayonara a lo conocido.

Pero no es a lo único a lo que me dedico. Además escribo sobre cultura en un diario digital de próxima aparición. Y eso es, infinitamente, más divertido. De hecho es genial. Y vuelvo a hacer cosas que echaba de menos, como tener una divertidísima comida con mi amigo D. La última vez que nos vimos me encontré con un vinilo de Enrique y Ana, a ver qué sorpresa me depara esta vez cuando nos veamos.

Y además tengo reuniones estratégicas los domingos, para las que trabajo todo lo que puedo entre semana, y un pajarito me ha dicho que vamos a exprimir aún más el tiempo. Y tengo las partidas de rol, porque la sencilla campaña de Vampiro que estaba dirigiendo ha empezado a cobrar vida propia y a desarrollar uns tentáculos inesperados. Pero muy muy divertidos.

Y en medio de eso me han llamado para otra cosa de freelance. ¿Querías pan? Pues toma una panadería. A esta he dicho, de momento, que no. Porque es mucho curro y muy poco dinero. Muy, muy poco. Y una ya no es una estudiante que necesita pagarse las copas. No señor. Ahora soy una treintañera que tiene que pagar al fontanero. Y joder con el fontanero. 200 euros por desatascar una tubería. Y ni siquiera era un gran atasco. Todavía me duele la puñalada. La del fontanero y la de mi casa, que ya es mala leche que se te atasque la tubería el mismo día en que, por fin, decides que ya es hora de hacerlo oficial, de hacer de ella una casa honrada. Quizás ha sido su forma de decirme que la próxima vez no la haga esperar tanto y no tarde casi 4 años en empadronarme. Así que ya es oficial. Ya no vivo con mis padres y mi casa y yo tenemos una relación completamente legal.

Empadronada… Puede parecer una tontería, y seguro que lo es, pero para mí ha supuesto un paso importante. Cuando hace 4 años me hipotequé a mí y a mis nietos tenía una serie de expectativas en la cabeza. Una, tener mi hogar de verdad. Dos, compartirlo. Después, no mucho después, las cosas cambiaron un poco. El piso pasó a ser considerado una zona de paso, una estación de refresco antes de dar el salto definitivo justo al otro lado de la Comunidad de Madrid. Las ganas de decorarlo y ponerlo a mi gusto se pasaron bastante, y se convirtió simplemente en un lugar cómodo en el que esperar el siguiente paso. Pero no sólo mi casa, también el pueblo/ciudad en la que está. Compraba el pan en el chino de abajo, la comida, muy de vez en cuando, en el Alcampo que está a las afueras. no conocía un bar, una frutería, dónde se venden churros cerca de casa o dónde venden flores más bonitas y frescas.

El sábado todo eso cambió. Bueno, en realidad ha ido cambiando con el tiempo. Ya conozco una buena tetería, una cervecería que no defrauda, dónde sirven alhambra… Una floristería que me gusta, el Mercadona, ya he localizado la churrería (y los churros están buenos).

Ya no hay ningún paso más que dar, ninguna planificación a largo plazo que hacer. Sólo estoy yo. Y Ulysses y Korma. Y mi casa. Y años para disfrutarla.

Así que he empezado a ponerla bonita, que falta le hacía. Me voy a deshacer de unos cuantos muebles (si alguien quiere una mesa de despacho grande creo que tengo una de sobra) y a cambiar algunos de sitio. Voy a aprovechar más el espacio y adaptarlo a mis necesidades y mi comodidad. Voy a tener un vestidor sin preguntarme qué pasará si alguien acaba compartiendo mi cama de forma constante. Voy a colgar más cuadros y a enmarcar láminas.Quizás hasta ponga cortinas. O incluso es posible que pinte un par de paredes.

Porque ni siquiera el atraco del fontanero va a impedirlo. No esta vez. Ahora no hay nada más importante (bueno, quizás el cumpleaños, pero está cubierto). Se acabó poner guapa mi casa cada vez que alguien con quien no tengo suficiente confianza viene, voy a intentar que, al menos, esté presentable siempre. Porque nos lo merecemos. Porque mi casa va siendo, cada vez más, mi hogar.

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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4 respuestas a A 1.000 rpm… o más

  1. pedazos dijo:

    Me parece genial. Todos necesitamos un punto de partida. De referencia. Y creo que acabas de elegir el tuyo. Acondiciona, pon a tu gusto, redecora, etc.
    Pero lo mejor es que sabes lo que quieres. Enhorabuena por tu “nuevo estatus”.

  2. Fantine dijo:

    Guapa, ahí es donde tu casa dejará de ser una casa y pasará a convertirse en tu hogar 😀

    Suerte con la decoración. Yo he tenido la inestimable ayuda de mis madres (mi madre y sus amigas) que se han dedeicado a coserme las cortinas, comprarme el “ajuar” en Portugal y demás tareas mas o menos tediosas, y de Jambri y mi padre para las labores de bricolaje de poner lámparas, colgar cuadros, etc. Un día de éstos lo tendré que poner a pintar 😛

    Me alegro de que hayas dado ese paso en tu vida. Y es que cada día que pasa lo tengo mas claro. Los 30 son la mejor edad para una mujer. Así que explotémoslos a fondo!

  3. Wherever that I leave my hat, that’s my home…

    O parafraseando a Groucho “Estos son mis planes vitales. Si no le gustan, tengo otros”

    Go girl go!

  4. Tindriel dijo:

    Pedazos: La próxima vez que vengas a casa (si conseguimos secuestrarte otra vez) no la vas a reconocer, salvo por los gatos, claro 🙂 Y el saber qué quieres no es difícil, sólo tienes que hacer las cosas poco a poco. Pratchett tiene una gran frase sobre ello: “La manera de afrontar una tarea imposible era dividirla en varias tareas sólo extremadamente difíciles,y dividir cada una de éstas en una serie de trabajos muy arduos, y cada uno de ellos en asuntos delicados, y éstos a su vez en…”

    Fantine: En mi caso mi madre es la del bricolage, por desgracia mi padre no es aficionado a la costura 😉 Nunca pensé que me gustarían los 30, pero de momento, benditos sean 😉

    Capi: Como yo no uso sombreros ya lo sustituiré en tu consejo filosófico por mis gatos o el “Ulises”. Y los planes vitales están para cambiarlos, que no hay por qué sufrir más de lo estrictamente necesario. Y si sigues así te compraré unos pompones 😉

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