Happy Bloomsday

MARTIN Cunningham, primero, metió la cabeza con sombrero de copa en el coche chirriante y, entrando hábilmente, tomó asiento. Mr. Power subió tras él, encorvando su altura con cuidado.
Vamos, Simon.
-Después de usted, dijo Mr. Bloom.
Mr. Dedalus se cubrió rápidamente y entró, diciendo:
-Sí, sí.
-¿Estamos todos? preguntó Martin Cunningham. Venga, Bloom.


Mr. Bloom entró y se sentó en el asiento libre. Tiró de la portezuela tras sí y dio un portazo dos veces hasta que se cerró bien cerrada. Pasó un brazo por el asidero y miró seriamente por la ventanilla abierta del coche a las cortinillas echadas de la avenida. Una se descorrió hacia un lado: una vieja fisgoneando. La nariz blanquiaplastada contra el cristal. Agradeciendo a su buena estrella que por esta vez la muerte pasara de largo. Extraordinario el interés que se toman por un cadáver. Contentas de vemos marchar damos tanta guerra al llegar. La tarea parece que les va. A escondidas por los rincones. Van de acá para allá chanclichancleteando por miedo a que despierte. Luego preparándolo. Arreglándolo. Molly y Mrs. Fleming haciendo la cama. Tira más de ese lado. Nuestro sudario. Nunca se sabe quién te va a manosear de muerto. Lavado y champú. Creo que cortan las uñas y el pelo. Guardan una pizca en un sobre. Crece lo mismo después. Tarea inmunda.

Todos esperaraban. Nada se decía. Colocando las coronas probablemente. Me he sentado sobre algo duro. Ah, ese jabón: en el bolsillo del pantalón. Mejor que lo cambie de ahí. Esperar la ocasión. Todos esperaraban. Entonces se oyeron ruedas por enfrente que giraban: después más cerca: después cascos de caballos. Un tirón. El coche de ellos empezó a andar, chirriando y oscilando. Otros cascos y ruedas chirriantes se pusieron en marcha detrás. Las cortinillas de la avenida pasaron y el número nueve con su aldaba con crespón negro, la puerta entreabierta. Al paso.


Esperaron aún, las rodillas entrechocando unas con otras, hasta que hubieron doblado y pasaban a lo largo de las vías del tranvía. Tritonville Road. Más rápido. Las ruedas traquetearon al rodar por la calle adoquinada y los cristales desencajados temblaron traqueteando en los marcos de las portezuelas.

_____________________________ James Joyce. Ulises. Capítulo 6 (Hades).

Y para el que no se lo quiera leer, pero quiera saber lo que ocurre en él (que siempre queda muy bien decir que sabes cuál es su argumento), el enlace que me alegró ayer la tarde, cortesía de Gorpik.

En cualquier caso, Happy Bloomsday a todos. Yo, aunque en Madrid, intentaré tomarme una Guinness para celebrarlo ¿alguno se apunta?

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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3 respuestas a Happy Bloomsday

  1. molecula dijo:

    Llego tarde al japiblomsdei este. Se puede uno tomar las Guinness de forma retroactiva?

  2. Tindriel dijo:

    De tarde nada, que es hoy (16 de junio). Así que te apunto a las Guinness y te doy un toque luego. Besooooos

  3. persefone dijo:

    Ya me gustaría a mí tomarme una Guiness también. Tómate una de mi parte.

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