Ironman y otras animaladas

Bueno, pues ya la he visto. No ha podido ser en versión original (por puñetera vaguería, básicamente) pero desde luego no podía haber sido mejor sesión: cerca de casa, una sala de 207 plazas… y yo sola. Completamente sola en el cine. Sola para reír, acomodarme, levantarme si la rodilla molestaba, emocionarme y estar completamente tranquila. Así es un lujo ir al cine, sin duda.

Y la película…. me ha gustado. Mucho. Iba predispuesta a que lo hiciera, y con mil recomendaciones en la cabeza, y eso no suele ser buen augurio, pero esta vez lo ha sido. Me hubiera ahorrado solo una cosa, los millones de spoilers que tenía en la cabeza. Obviamente hubiera disfrutado más la última escena si no me hubieran contado quiénes eran sus protagonistas. Pero en definitiva ha sido un acierto, un gran acierto.

Luego he vuelto a casa, y a buscar aparcamiento, que para quienes sabéis dónde vivo conocéis lo difícil que es. Así que me he puesto a dar vueltas, y me quedaba sin gasolina. Rumbo a la gasolinera. Y mientras daba de beber a mi pequeño bólido, un ruido, insistente. Un maullido. Un grito de auxilio de una pequeña bola de pelo. Y ya me conocéis…

He aparcado el coche, he comprado jamón de york, y al suelo. A ver si conseguía sacarlo de debajo del túnel de lavado en el que estaba metido. Un rato después no estaba sola. Un galgo se ha unido al grupo. Muy bonito, muy bien alimentado y sin collar. El primero de los perros abandonados que veo este año. Se nota que ha llegado el verano.

Y ha tocado dividir fuerzas, claro. Porque no quería dejar a ninguno abandonado. Como a las 3.30 de la mañana casi atropellan al perro, y el conductor del coche ha parado para preguntarme si estaba bien. Y a ver cómo le explicas a un desconocido que sí, que perfectamente, que estás tirada en el suelo porque es lo que quieres hacer, que intentas sacar de debajo de un túnel de lavado a un gato mientras procuras que no atropellen a un perro que no es tuyo…

Y no he debido hacerlo del todo mal porque no ha llamado a los loqueros. De hecho ha intentado ligar conmigo. Lo malo es que yo sólo quería quese fuera, porque el gato se estaba poniendo cada vez más nervioso. Pero él nada, ahí de pie. Y claro, el gato no salía. Y yo sabía que no iba a salir con tanta gente. Y con un perro. Al final me he tenido que ir. Le he dejado jamón y me he levantado para irme. Cuando el otro ha desaparecido por la carretera, he vuelto. El gato había comido parte del jamón, pero el encanto estaba roto, y hoy sí que no iba a salir. Otra vez en pie y de camino al coche, dejando algo de jamón para el perro, que al final ha decidido que debía ser de fiar, porque se acercaba a mí. Y menos mla, porque ha llegado la Policía Municipal. Un chico les había llamado para decirles que yo andaba por ahí con un perro abandonado, que si podían recogerlo. Imagino que el de la copa. Un rato después estaba montado en el coche patrulla (el galgo, no yo) camino de un veterinario para su identificación. Espero que les caiga una buena multa a los dueños. Y el gato seguía en el túnel. Sin posibilidad ya de sacarlo. Y me he vuelto a casa, contenta por haber salvado a uno. Triste por el pequeñajo o pequeñaja. Quizás mañana vuelva a por él, a ver si sigue.

Soy yo… ya me conocéis…

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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