Reflexiones a la mañana

Domingo. 11 de la mañana. El sol luce ahí fuera. Miedo me da salir por miedo a derretirme en la acera. Noche de sueño inquieto y mucho calor. Toca desterrar el edredón, pero al final nunca lo hago, que me gusta dormir tapada. Igual lo que sí se ha acabado es lo de dormir acompañada por peludos habitantes de mi casa, que las ventanas abiertas comienzan a ser una necesidad.

Tenemos entradas para Julio Bocca hoy. No sé si me apetece ir. De hecho creo que no, aunque tengan un potente aire acondicionado. Tengo horas para cambiar de opinión. O para que MJ cambie la suya. Mientras, yo escribo y ella lee El vástago de M. Noche de bailes absurdos, de cerveza y ribeiro, de anécdotas y confidencias a medianoche de las que, por lo menos, te ríes. Necesitaba una noche así, desde luego. Creo que ellas también.

Y por la mañana, algunos nuevos propósitos. Y uno viejo y nunca resuelto. El de prestar mi ordenador cuando yo no lo use. Más información aquí. Aunque estoy casi segura de que la mayoría ya lo sabíais.

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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