Objetivos

* Hace unos meses me hice el firme propósito de adelgazar. Primero probé a reducir mi dieta al mínimo, así como la ingesta de esos alimentos que es de conocimiento general que engordan. Me apunté a un gimnasio e iba religiosamente a él. Los resultados en cuestión de kilos y/o tallas fueron nulos, pero a cambio desarrollé una espalda que me hacía parecer aún más ancha. Y eso que no hacía pesas, sino sólo ejercicios aeróbicos.

Fui a las TdN y me destrocé la rodilla. El gimnasio pasó a mejor vida y mi espalda recuperó su tamaño normal, gracias al cielo. Pero los kilos seguían donde estaban. Así que una vez recuperada de la lesión, en octubre, decidí gastarme una pasta en unos análisis y probar una nueva dieta. La idea del gasto económico me grabó a fuego la importancia de lograrlo esta vez, o, al menos, de intentarlo en serio, a pesar de lo duro que pudiera ser. Cuando llegué a la consulta la médico me preguntó por mis objetivos. “Adelgazar”, respondí muy convencida. Pero claro, las cosas no son tan fáciles. ¿Adelgazar cuánto? ¿En cuánto tiempo?

Y me puse a pensar en ello cuando salí de allí con mi nueva dieta. El objetivo global era encontrarme a gusto conmigo cuando me mirara al espejo. Recuperar la ropa que había quedado arrinconada en el armario. Y con semejante objetivo en mente me conformé. Estar a gusto conmigo. Gran idea. Gran objetivo… Y una mierda, claro. Porque cuando te has pasado el último año reduciendo tus raciones al mínimo, intentando ser más delgada y lo único que has visto es cómo ganabas peso de forma constante, lo de estar a gusto se convierte en una especie de entelequia muy difícil de agarrar con las manos. Un mes después de empezar la dieta tuve una cita importante. Tenía que arreglarme. Salí de la ducha, me miré al espejo y me horroricé. Con una toalla, fui al armario, saqué el traje del entierro de mi tía y me lo probé… Bueno, no quedaba mal, pero no como cuando me lo compré. Por curiosidad saqué uno muy parecido una talla menor, me lo probé y, sorpresa, me valía perfectamente.

Cuando me compré ese traje y me miré en el espejo me gustó mucho lo que vi. Estaba muy a gusto con mi cuerpo. Pero ya no lo estaba. Lo de “estar a gusto” ya no valía. Había perdido la perspectiva, a un nivel muy inferior al de las anoréxicas, pero en la misma línea de pensamiento. Tenía que redefinir mis objetivos con la dieta. Y entonces se me ocurrió una idea.

Hace unos años fui a una boda de un familiar. Me compré un vestido muy bonito y muy caro (lo más caro que tengo en mi armario) que me gustaba mucho cómo me quedaba. Guardo un gran recuerdo de aquella noche, entre otras cosas porque estar metida en ese vestido me hacía sentir mucho más atractiva de lo que me había sentido en mi vida. O al menos en muchísimo tiempo. Y ese se convirtió en mi objetivo. Conseguir meterme en él de nuevo para la boda que tengo en abril. Lo hablé con la doctora y en vista de la talla del vestido decidimos acelerar la dieta, para que diera tiempo. Eso fue hace 3 semanas. Hoy, por curiosidad, me lo he probado. Y sí, me vale. Hasta me sobra un poco de tela en la espalda. Objetivo cumplido.

Aún así, no estoy del todo feliz. Aún me sobran kilos. Pero esta vez voy a acabar yo con ellos, no ellos conmigo.

* Este año me he propuesto hacer la lista de los libros leídos este año. Tengo pendiente hacer las entradas de “Alicia en el país de las maravillas”, “A través del espejo”, “Un gran chico” y alguna más… En breve.

*Como Nur y Molécula, he decidido deshacerme de unas cuantas cosas inútiles que andan por casa. Y de libros. En breve imágenes y demás.

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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7 respuestas a Objetivos

  1. vanesancho dijo:

    Me veo a todas deshaciéndonos de cosas… y acumulando otras del resto 😉 Un besote, guapa. Y felicidades por lo del vestido!

  2. mOlecula dijo:

    Ahora, pruébate esa ropa que arrinconaste en su momento, antes de que sigas adelgazando y de que finalmente te quede grande 🙂
    Olé por ti, princesa.

  3. mOlecula dijo:

    … podrías editar mi comentario y colocar correctamente las palabras de la primera frase?
    Madre, qué desaastre.

  4. Tindriel dijo:

    Vane: Intento no caer en la tentación de llevarme los trastos de otros, pero hay cosas que me pueden XDDD

    Molécula: Arreglado el comentario

    Y a ambas: ¡¡Gracias!! No sabéis lo atontada que me he quedado hoy cuando me lo he probado. Me han dicho esta tarde que le he quitado la épica a la historia desvelando tan pronto el final, pero es que me hacía mucha ilusión contarlo 🙂

  5. Fantine dijo:

    No sabes como te entiendo. A mi muchas veces me cansa tener que explicar a la gente que puedo hacer dieta pese a no estar objetivamente gorda porque cuando pesaba un poco menos que ahora me sentía mejor. Y además, precisamente por eso no estoy gorda, porque me cuido un huevo y parte del otro!

    Por otro lado, aunque pesemos lo mismo el cuerpo nos cambia con la edad. Yo a día de hoy peso lo mismo que antes de venirme a Madrid, y sin embargo hay ropa de esa época que no me cabe, porque el peso ahora lo tengo repartido de forma diferente 😛

    Así que, mucho ánimo y toda mi solidaridad

  6. kalruth dijo:

    Poco más me queda que decir.

    Felicidades por el objetivo y envidia que me das porque yo no soy capaz de tener la fuerza de v9oluntad que tu tienes (a ver si este año)

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