Génesis de los Redactorpes

Existen, en mi trabajo, distintos tipos de redactores. Los que escriben como los ángeles, y cometen fallos muy tontunos, y los que nunca entenderé no ya cómo aprobaron la carrera, sino la EGB. Evidentemente los primeros no dan para grandes entradas, pero los segundos son un filón inagotable de anécdotas y momentos surrealistas. A los primeros los llamaremos Redactores. A los segundos, Redactorpes (palabro robado impunemente a mi amigo Marco Antonio).

Los Redactorpes tiene todos un punto en común: las opiniones ajenas siempre están equivocadas. Siempre. Aunque intentes convencerles de que mornagático no existe y que, en realidad, lo que ellos quieren decir es morganático. O que los toros embisten, y no invisten. Que yo a un alto cargo me lo puedo imaginar tranquilamente con cuernos y enfilando contra un capote, pero lo del toro poniendo medallas lo tengo más complicado. Poca imaginación que tiene una, supongo. Pero ellos, erre que erre. Incluso con el diccionario en la mano, ¡si sabrán ellos lo que quiere decir mornagático, vamos hombre! Y digo yo que lo sabrán ellos, porque la RAE todavía no se ha enterado. Démosle tiempo, eso sí. Que si durante un tiempo yo pude comerme unas cocletas, mientras me secaba con una toballa, no veo por qué los matrimonios entre un príncipe y una plebeya no van a ser mornagáticos un día de estos.

El colmo de esta actitud llega cuando el Redactorpe de turno cierra orejas y cerebro de una manera que ya quisieran los de Fort Knox. Y cuando eso pasa las conversaciones pueden ser eternas y tan productivas como mirar las musarañas, que es lo que yo hago llegado un punto. Y eso cuando no acabas con ganas de pegarle un tiro a alguien. Como hoy. A eso de las 3 de la tarde la Redatorpe Modelitos ha llegado a mi mesa hecha una furia:

-¡¡¡¿Se puede saber por qué habéis cambiado la foto de mi reportaje?!!!

-Nosotros no hemos sido, no tenemos esa capacidad. Si quieres, se lo cuentas al jefe…

-¡Es que estoy hasta las narices! -ya quisiera yo que hubiera sido tan fina- ¡Es que siempre me hacéis igual!

-Ya, pero es que nosotros no hemos sido…

-¡Es que la foto que habéis puesto no puede ir, porque si la ponéis me quedo sin fuente! ¡Y, claro, si me quedo sin fuente ya nos íbamos a reír!

-No, si yo te entiendo, de verdad, pero es que…

-¡Pero es que nada! ¡Es que además a mí nunca me dice nadie nada…

-Pues no veo por qué…

-… Y ya está bien de que la gente te cambie tu trabajo porque sí!

-¿Nos vamos a comer, que tengo hambre? -mi compañera de mesa me mira con ojos como platos.

-Por que a ver, ¿cómo narices le explico yo esto a mi fuente el viernes? ¿A ver?

-Pues le dices que lo ha cambiado tu jefe, que le llame a él.

-Pues menuda solución. ¡Es que hacéis lo que queréis siempre! ¡Sin consultar!

-Pues si no te gusta, te esperas a que llegue el jefe de comer y se lo cuentas a él. Que ha sido el que ha cambiado la foto.

-No, si ya sé que la ha cambiado él, pero es que ¡siempre igual!

-Ya, y si sabes que ha sido él, ¿por qué coño me estás gritando a mí?

-Es una pataleta, me estoy desahogando…

-Ya, pues la próxima vez o me traes un regalo, o hay sexo, o te quejas a una planta. Que a mí no me pagan para esto… Y ahora, me voy a comer.

En días así entiendo perfectamente a Oscar Wilde y su manía por corregir a todos. Aunque le metiera en problemas. No es de extrañar que este irlandés polémico, y a ratos incontinente, sea uno de mis héroes. Aunque espero no acabar como él, en la cárcel (tras un juicio que empezaba hoy hace justo 118 años), por llevar las cosas demasiado lejos.

Anuncios

Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
Esta entrada fue publicada en Redactorpes. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Génesis de los Redactorpes

  1. kalruth dijo:

    Ay como te entiendo. Infinita paciencia la tuya porque yo ya hubiera quemado a media redacción.

  2. Ear dijo:

    Mira, sólo me es posible alegrarme por una vertiente del hecho de que los redactorpes existan y de que tengas la cruz de coexistir con ellos, que es que eso te ha traído de vuelta a esta parte de la blogosfera.

    Un beso cielo y recuerda: el “respirar, dar cera, pulir cera” también es un entrenamiento por si algún día tienes que ahostiar a alguno de esos especímenes.

  3. Marco A. dijo:

    Un robo no: lo tomo como un homenaje. Que te agradezco (me ha hecho ilusión, ya ves).

    Aprovecharé mi descubrimiento de este diario tuyo para leerlo desde el principio pues, por mis referencias sobre la autora, tengo el prejuicio de que el blog será (ha sido, es) bien interesante.

    • Tindriel dijo:

      Pues me alegra que te hag ilusión, que esto del robo de la propiedad intelectual está peliagudo últimamente 😉

      Y eres bienvenido a pasear por estas páginas. Algunas te gustarán y otras te horrorizarán, que para eso soy humana. Eso sí, comenta lo que te apetezca, que me gustan más los diálogos que los monólogos 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s