El arte de titular

Esta mañana, al abrir los periódicos digitales he visto una muestra más de algo que el accidente de tren ocurrido la pasada semana ha exacerbado hasta el absurdo. En mi primer trabajo tuve una jefa absolutamente maravillosa que me enseñó mucho. Y una de las cosas que me enseñó fue algo que desprecié en ese momento y que no quise creer como verdadero. Lo que me dijo fue que si quería llegar a algún sitio, cuando mi jefe me dijera que en una historia quería carnaza mi respuesta inmediata debía ser “¿Quieres kilo o kilo y medio?”.¿Adivináis qué pasó? Pues sí, que nunca decidí seguir su ejemplo y así me fue. Acabé corrigiendo faltas de ortografía de gente que, si estuviera en el colegio ahora mismo, no aprobaría ni un solo curso. Es lo que pasa cuando tienes principios. O algo.

A lo largo de mi carrera he tenido dos grandes broncas por el arte de titular. Una de ellas fue a raíz de una entrevista. Cuando ya era editora. Un político nacional, de uno de los grandes partidos, realizó una declaración que era de lo más inocua. A saber: “Como en todas partes, hay catalanes que son unos extremistas”. Al leer el titular alguien había decidido reescribir sus declaraciones por “Todos los catalanes son unos extremistas”. ¿A que mola? Evidentemente no pude dejarlo pasar:

Editora T: Oye, que este titular no está bien. Esto no es lo que dice el entrevistado.

Jefe P: ¿Y qué es lo que dice?

Editora T: pues que, como en todas partes, hay catalanes que son unos extremistas.

Jefe P: Bueno, viene a ser lo mismo ¿no?

Editora T: Pues no termino yo de ver en qué se parecen. Vamos, que son como un huevo y una castaña…

Jefe P: Pues no, en los dos dice que los catalanes son extremistas.

Editora T: No, en uno dice que algunos. En el otro dice que todos. Hay una “sutil” diferencia.

Jefe P: Pues no la veo. Además, de todos modos así tiene más garra.l

Evidentemente salió su titular. Y el político de turno tuvo que responder muchas preguntas los siguientes días.

La otra movida, previa a ésta, ocurrió siendo yo redactora. A algún genio se le ocurrió encargarme un reportaje sobre Harry Potter, aprovechando el lanzamiento en España del quinto libro de la saga. El enfoque: El fenómeno fan en toda su extensión: chavales que no habían leído un libro en su vida, o que habían aprendido inglés sólo para leerlos antes, fan fiction, foros, blogs… Lo típico. El titular: “Harry Potter se convierte en adolescente”.

Obediente, yo hice mi trabajo. Pero no les gustó.Así que me tocó comparecer ante el tribunal de la inquisición, personificado en el que entonces era el subdirector.

Jefe L: Esto no es lo que te hemos pedido.

Redactora T: Es exactamente lo que me habéis pedido. Tengo las notas. El fenómeno fan con un despiece de la evolución de los personajes.

Jefe L: No, lo que queríamos era que te centraras en el libro.

Redactora T: Ya, pues igual podíais haber dicho eso. Es día de cierre y quedan más o menos 2 horas para que termine. No me da tiempo a hacer otra cosa.

Jefe L: He leído en tu reportaje que en este libro muere alguien ¿no? Un personaje importante.

Redactora T: Pues sí, muere alguien.

Jefe L: Igual podías meter un par de párrafos con esa historia y titular por ahí.

Redactora T: ¿Cómo? ¿”Sorprendente muerte en Harry Potter”? ¿O quizás algo como “El drama se abre paso en Harry Potter”?

Jefe L: No, algo como “El personaje pepito muere en Harry Potter”. O “El adiós a Menganito”.

Redactora T: Va a ser que no.

Jefe L: Pues no veo por qué. Es lo que tiene más garra.

Redactora T: Ya, pero es joder el libro.

Jefe L: ¿Por qué? Todo el mundo lo ha leído ya.

Redactora T: No, no todo el mundo. Apuesto a que hay miles de chavales y adultos que aún no. Y no se lo voy a joder.

Jefe L: No es joderlo. Es darle más emoción al reportaje.

Redactora T: Si tú vas al cine a ver una peli de misterios y asesinatos, ¿te molaría que el acomodador te dijera que el asesino es el mayordomo? [En aquella época había acomodadores, palabra]

Jefe L: Pues no, claro.

Redactora T: Ya, pues eso mismo pasaría si titulamos por ahí. Le jodemos la sorpresa a quien no lo haya leído.

Jefe L: Pues nosotros queremos titular por ahí.

Redactora T: Perfecto. Pero ya estás quitando mi nombre del reportaje. Me acojo a la cláusula de conciencia. Si no lo quitáis, os denuncio. Y si lo quitáis, me reservo el derecho a hacerlo también.

Jefe L: Vale, puedes irte.

El texto, y el titular, salieron como yo quería. La amenaza de denuncia es una jodienda para el medio. eso sí, un mes después fui desterrada a Edición. ¿Casualidad?

Otro día os contaré por qué ahora hay cuatro Reyes Magos: Melchor, Gaspar, Baltasar y el Señor de los Nazgûl.

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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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