Trucos para parecer neoyorquino

Ser turista no siempre es fácil. Todos sabemos historias de terror sobre taxistas que te llevan por la ruta más larga, restaurantes que pretenden cobrarte la jarra de agua solo a ti o miradas de desprecio al pasear por la calle. Las reglas del turista para no parecerlo son siempre complejas, pero en Nueva York a veces rozan el absurdo. Aquí van 15 consejos para pasar lo más desapercibido posible. Aunque evidentemente se necesita más de una visita para ser un maestro.

NY

  1. Nunca jamás mires un mapa en público. No lo saques de tu bolso o mochila, jamás te fijes en los que hay en el metro. Sobre todo, seguridad en que vas hacia donde quieres, aunque en realidad vayas en dirección contraria.
  2. El estilo de vestir es esencial. De 7 a 9 de la mañana existen dos opciones: o ropa de deporte o ropa para ir a trabajar (del tipo ejecutivo). A partir de las 9 de la mañana y hasta la hora del comienzo de los teatros o la cena, las opciones son también muy claras: o muy arreglados, o muy horteras, o una acertada combinación de ambas. Para la noche el arreglarse alcanza una nueva cota. A estas horas sólo ellos pueden llevar vaqueros, siempre que sea con chaqueta.
  3. Procura ser visto una vez al día con ropa deportiva y con cara de ir o volver del gimnasio, o a Central Park. Eso sí, recuerda que los neoyorquinos no sudan, así que deberás ir siempre impecable.
  4. Establecer contacto visual con extraños que te cruzas en la calle es cosa de turistas. Los neoyorquinos caminan mirando al frente. La única excepción es si sabes que el otro extraño te mirará también. Algo para lo que se requiere mucha práctica.
  5. Las calles son tuyas. El resto de seres humanos que las transitan lo hacen por la generosidad de tu corazón, pero eso no les da derecho a interrumpir tu camino o a enlentecer tu paso.
  6. Los semáforos son para cobardes (salvo los de la Quinta Avenida). Basta una mirada rápida para comprobar que no viene nadie antes de saltárselos. Una vez dominado ese paso, y si de verdad se pretende ser un neoyorkino, hay que alcanzar el siguiente nivel: no mirar en absoluto. Eso sí, esta es una de esas habilidades innatas de los neoyorquinos que es muy difícil adquirir. Lo mejor para fingirlo es, una o dos veces al día, simplemente hacer lo que hace el que esté delante tuyo.
  7. Nueva York es una ciudad ruidosa que necesita su propia banda sonora. No abandones nunca tus cascos. Ni siquiera cuando estés acompañado por otros o compres. Si te aburres de tu música, finge hablar por teléfono.
  8. Todo es para llevar. Salvo que tengas que trabajar, nadie se sienta en un Starbucks a beberse su café. Y menos aún se come fuera de casa si no es acompañado. Todo debe ser para “take out” o “go on”, dependiendo de lo que sea que estés comprando. Hay que tener en cuenta que lo único que no se puede comer por la calle son los dulces. Así que, si decides darte un capricho en forma de cupcake, recuerda comértelo en la soledad de tu habitación.
  9. Los neoyorquinos se reproducen por esporas. Eso o a las embarazadas las exilian a Brooklyn hasta que los niños tienen 7 u 8 años. A partir de ese momento pueden volver a la Gran Manzana y empezar a criarse solos, razón por la que no debes asombrarte de ver a unas docenas de ellos en patinete por la calle solos, sea la hora que sea. Y si se te ocurre viajar embarazada a Nueva York y pretendes pasar por nativa, asegúrate de que no se te note. O acabarás en Brooklyn.
  10. Sólo los turistas toman fotos, así que no dejes que te pillen tomando una o, peor, posando para ella. En el desastroso caso de que pase lo primero, haz ver como que no conoces de nada al modelo, que en realidad es un hortera visitante que te ha pedido un favor. Esto se aplica también a lugares emblemáticos como el Empire State o tiendas de souvenirs. O Tiffany & Co. Si entras en Tiffany & Co sal con una bolsita en la mano. O comentando en voz alta cómo los diamantes de Harry Winston son mucho mejores.
  11. Sí, los edificios son muy altos y la mezcla de arquitecturas entre el absurdo y la maravilla, pero mirar hacia arriba sólo está permitido si es para comprobar si va a llover o no. Cualquier otra cosa es un pecado sólo cometido por turistas.
  12. Intentar salir a cenar un sábado sin hacer reserva es como pretender que el Papa te dé audiencia con solo presentarte en la Plaza de San Pedro. Que no te pillen en ese error o parecerá que llevas un neón en la frente con la palabra “turista” en los colores más brillantes que puedas imaginar.
  13. Si vas a coger un taxi, no levantes la mano para llamarlo como si realmente lo necesitaras. Hazlo con una cierta indolencia, de forma que puedas dejar pasar dos o tres antes de subirte camino a tu destino.
  14. Si durante un viaje en metro escuchas un anuncio del conductor, presta atención, pero sin que se note demasiado. Y si no entiendes nada, pero ves que mucha gente se baja, hazlo tú también, por si acaso, y espera con cara de impaciencia en el andén al siguiente. Es posible que hayas metido la pata, pero es mejor que la cara que se te pondría si en vez de parar en la 34 el metro va directo a Queens.
  15. Si vas a Brooklyn ninguna de estas reglas se aplican. Ningún turista va a Brooklyn, así que llamarás la atención sí o sí.
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Acerca de Tindriel

Geek, Freak, adicta a las series y los buenos libros, a veces creo que trabajo para poder seguir trabajando en mi tiempo libre.
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